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2011-01-07

· Futuro primitivo

Qué onda compas. Hoy vengo a compartirles de nuevo. Tengo una pequeña historia pero no terminé de escribirla. Luego Abril me recordó los minibúks, y recordé que jamás compartí el texto de John Zerzan acá en el blog, a pesar de que lo amé como para leerlo varias veces desde entonces. Alguna vez me dije que leería otros textos suyos. Fue cuando andaba buscando su trabajo para compartirlo por acá, pero bueno, ya ven que lo olvidé. Wikipedia dice que es un filósofo y anarquista-primitivista estadounidense. Es radicalmente crítico hacia la civilización por considerarla inherentemente opresiva. En “Futuro primitivo”, aborda la dominación y jerarquización en cuestiones como el trabajo, la civilización y el género. Leerlo para mí fue una maravilla, las sociedades anarquistas de las que habla me parecen mágicas, y la verdad, me dio esperanza. Entonces, los dejo con la introducción:

“La división del trabajo, que tanto ha contribuido a sumergirnos en la crisis mundial de nuestro tiempo, actúa cotidianamente para impedirnos comprender el origen del horror actual. Mary Lecron y otros académicos afirman, eufemísticamente, que, hoy en día, la antropología está "amenazada por una fragmentación grave y destructiva". Shanks y Tilley se hacen eco de un problema similar: "el objetivo de la arqueología no es solamente interpretar el pasado, sino transformar la manera en cómo es interpretado en beneficio de la reconstrucción social actual". Evidentemente las ciencias sociales, por sí mismas, se limitan la perspectiva y la profundidad de visión que permitirían una reconstrucción como ésta. En el apartado de los orígenes y del desarrollo de la humanidad, el abanico de disciplinas y subdisciplinas cada día más ramificado —antropología, arqueología, paleontología, etología, paleobotánica, etnoantropología, etc— reflejan el efecto reductor e incapacitante del que la civilización ha dado muestras desde sus inicios.
La literatura especializada puede, a pesar de todo, proporcionar una idea altamente apreciable, a condición de abordarla con el método y la vigilancia apropiados, a condición de tener la decisión de atravesar los límites. De hecho las deficiencias en el pensamiento ortodoxo corresponden a las exigencias de una sociedad cada vez más frustrante. La insatisfacción con la vida se transforma en desconfianza frente a las mentiras oficiales que sirven para justificar estas condiciones de existencia; esta desconfianza, permite asimismo esbozar un cuadro más fiel del desarrollo de la humanidad. Se ha explicado exhaustivamente la renuncia y la sumisión que caracterizan la vida moderna por las "características de la naturaleza humana". Así mismo, el límite de nuestra existencia precivilizada, hecha de privaciones, de brutalidad y de ignorancia acaba por hacer parecer a la autoridad como un beneficio que nos salva del salvajismo. Aún se invoca al "hombre de las cavernas" y al "hombre de neanderthal" para indicarnos dónde estaríamos sin la religión, el Estado y los trabajos forzados.
Ahora bien, esta visión ideológica de nuestro pasado ha sido radicalmente modificada en el curso de las últimas décadas gracias al trabajo de universitarios como Marshall Shalin. Se ha asistido a un cambio casi completo en la ortodoxia antropológica de importantes consecuencias. Se admite a partir de ahora que antes de la domesticación —antes de la invención de la agricultura, la existencia humana pasaba esencialmente en el ocio, que descansaba en la intimidad con la naturaleza, sobre una sabiduría sensual, fuente de igualdad entre sexos y de buena salud corporal. Tal fue nuestra naturaleza humana durante aproximadamente dos millones de años, antes de nuestra sumisión a los curas, los reyes y los patrones.
Recientemente se ha hecho otra revelación sorprendente, ligada a la primera y dándole otra amplitud, que muestra lo que hemos sido y lo que podríamos ser. El principal motivo de rechazo a las nuevas descripciones de la vida de los cazadores recolectores consiste, en considerar este modo de vida con condescendencia, como el máximo a que podía llegar la especie en los primeros estadios de su evolución. Así, los que aun propagan esta visión consideran que habría un largo período de gracia y de existencia pacífica y que los humanos simplemente no tenían la capacidad mental para cambiar su simplicidad por complejidad social y técnica. Se ha dado otro golpe decisivo al culto a la civilización cuando hoy en día vemos que la vida humana ignoró durante mucho tiempo la alienación y la dominación, pero también que, como han demostrado las investigaciones llevadas a término en los años 80 por los arqueólogos John Fowlett, Thomas Wynn y otros, los humanos de la época poseían una inteligencia como mínimo igual a la nuestra. La antigua tesis de la "ignorancia" fue borrada de un plumazo y nuestros orígenes aparecían con una luz nueva.”


Naturalmente es muy criticado; si deciden leerlo, en el título de la entrada está un link al texto completo y en el nombre del autor hay un link a más textos suyos.

Nos leemos. :)


4 comentarios:

Lola Sanabria dijo...

Gracias por acercarnos este autor. Promete ser interesante.


Abrazos nocturnos.

Johnny dijo...

Sin duda un tema actual. Estamos inmersos en una crisis de valores , hemos olvidado las normas básicas
para vivir que durante miles de año ha regulado nuestra existencia y así nos va. En lo único que hemos ganado es en bienestar material pero el malestar psíquico... Hemos de volver a nuestros orígenes.

Larisa dijo...

"El límite de nuestra existencia precivilizada, hecha de privaciones, de brutalidad y de ignorancia acaba por hacer parecer a la autoridad como un beneficio que nos salva del salvajismo".

Aplíquese esto a los damnificados de Zapatero. Se va a armar un follón...

Sea como fuere, intuyo que esta gran crisis está formada por miles, millones de miles, de pequeñas crisis unipersonales. Individuos con Feisbuc que siguen buscando una identidad donde sólo hay un avatar. Y los avatares no hablan.

Las normas básicas no las conozco del todo, pero podrían pasar por emplear los cinco sentidos. Incluido el tacto. Y el oído. Para escuchar las manchas y tocar la música.

No me hagas caso, que llevo un Orfidal debajo de la lengua. Cualquier día llevaré un óbolo.

Un tipo dijo...

@Lola: de nada; seguro cumple sus expectativas ;)

@Johnny: totalmente. Poco o nada humano queda en estos hombre materializados.

@Larisa: claro que le hago caso xD.
Y tiene razón. Incluso un comentario inventado al azar, crítico a la sociedad actual, acertará, por la magnitud equívoca de ésta.


Abrazos :)

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Edgar Hernández. Tecnología de Blogger.