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2010-02-01

· Plática en una fuente [conversaban las monedas]

– Fui arrojada por un hombre ya maduro, que ha participado en guerras y lo único que desea es paz al porvenir.
– Cansado de las injusticias, mi arrojante busca la libertad de los suyos.
– Yo soy un experimento que intenta descubrir si esto realmente funciona.
– Huérfano, un niño me ha depositado aquí para librar a otros de la soledad que le aflige.
– Sonriente, una chica me depositó pidiendo que los demás puedan sentir el mismo júbilo que ella.
– ¡Oye, tú! El que no eres monea, ¿tienes algún propósito?
– Desde luego. Estoy aquí con la esperanza de que ustedes y todo el dinero no exista.
– ¡¿Cómo?!
– Pues así como así. Alguien desea que no haya dinero. Piensa que es inhumano y deshumaniza a las personas.
– ¡Pero qué dices! ¿Cómo puede alguien pensar que robamos la esencia humana cuando residen en nosotros solidarios deseos?
– No creo que sean un depósito de deseos, ni siquiera un mediador. Son más bien un requisito innecesario.
– ¿Innecesario?
– Sí. Es decir, no otorgan nada que el hombre no pueda tener por sí solo. Él ocupa capital ‘para’; el dinero como dinero es tan sólo eso. El valor no reside en ustedes.
– ¿De modo que no somos requeridos?
– No sean tontos. Claro que lo son, en estos tiempos. Por eso existo y me depositaron aquí. Pero no siempre lo fueron. O díganme, ¿dónde quedó la palabra del hombre y el valor de sí mismo? De poder conseguir todo mediante sí pasó a requerir una firma y el pago capital, sin olvidar otras formas de cobro/pago degradables. Si esto no deshumaniza, ¿qué entonces?


2 comentarios:

Carina Felice dijo...

como ya he dicho, creo que las monedas están cada dia mas locas.
:)

Alhy dijo...

¡Me ha encantado la idea! :)

Creo que hasta los objetos, las cosas que han nacido de nosotros, pueden ver con mejores ojos lo que hemos perdido o nos falta. incluso pueden haber heredado nuestra alma. El mejor ejemplo: Wall·E

Kisses ***

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Edgar Hernández. Tecnología de Blogger.